eclipse de luna 006

Eclipse proviene del idioma griego antiguo "ekleipein" y significa "disminuir, o faltar".

Un eclipse es un fenómeno que se produce cuando el disco del Sol o el de la Luna, desaparece en parte o completamente de la visión.
Estos acontecimientos astronómicos naturales han despertado desde siempre, curiosidad, admiración y también temor.

 

En la antigüedad éste fenómeno celeste -las eclipses- tenían una influencia “oscura”, en el sentido de producir pánicos, terrores y eran interpretadas como momentos negativos, de malas vibraciones. No es difícil entender esta reacción de esos pueblos que un día, veían el Sol desaparecer, hacerse oscuro, hacerse noche durante el día. Todavía se guarda un poco de esta tradición “oscurantista” o una interpretación negativa de las eclipses.

Los pueblos de la antigüedad  no comprendían lo que ocurría y lo tomaban como una señal de alerta de algún infortunio: la muerte de un personaje importante, invasiones, la caída de un imperio, pestes, el fin del mundo, y cosas por el estilo.

 

Los Chinos pensaban que cuando ocurría un eclipse parcial de Sol, en realidad lo que sucedía, era que un gigantesco dragón le daba un gran mordisco a la esfera solar y que por eso desde la Tierra se lo veía de esa forma.

De hecho, en este país oriental eclipse se dice “chih” que significa comer. Por aquellos tiempos, en las noches de luna llena en que se producía un eclipse, la gente solía salir a la calle con sus instrumentos de labranza e incluso lanzas tratando de ahuyentar al “lanzafuego” mitológico de las alturas para que dejara en paz a los astros.

eclipse de luna 001

También los aztecas, aunque conociesen la verdadera causa astronómica de estos hechos estelares, los representaban, curiosamente, como un dragón que se comía a la Luna.

Y si nos retrotraemos al Antiguo Egipto, encontramos que se consideraba a los eclipses como manifestaciones de una pelea eterna: Set y Horus –sempiternos rivales- confrontaban en el cielo. Set (representación del mal) arrancaba un ojo de Horus (que podía ser indistintamente el Sol o la Luna, según se tratase de eclipse solar o lunar) y se lo tragaba. Recién gracias a la intervención divina de Ra, dios supremo y omnipotente, se lograba poner fin al problema y se le devolvía el ojo a Horus –es decir, volvía la luz solar o la luna volvía a ser redonda y plateada como en cualquier noche de plenilunio-.

Una leyenda hindú dice que los eclipses de Luna se deben a que al demonio Rahu, en venganza contra Soma (dios lunar) por una infidencia, "se come" de vez en cuando al satélite terrestre.
Cuenta que el dios Vishnu debía repartir el néctar de la inmortalidad entre los semidioses y darles el sobrante a los demonios; pero que un Rahu disfrazado de semidios se puso en la fila para recibirlo primero.
Soma advirtió del engaño a Vishnu en el momento en que una gota del néctar caía en los labios de Rahu; y por eso, aunque lo decapitó, la cabeza del demonio se volvió inmortal y quedó colgada del cielo, desde donde, cada tanto, se "come" a la Luna.

 

eclipse de luna 007

En el Sáhara, cuando llega un eclipse, se recupera una bonita tradición, el Tagrauen. Los antepasados creían que el eclipse significaba que Dios estaba enojado. Para que dejara de estar enfadado las mujeres ofrecían a los niños dulces, en especial dátiles y trozos de azúcar de pilón. Los colocaban en un tbag (una bandeja hecha de esparto que se solía usar para poner el pan). La dueña de la jaima se colocaba en la entrada con la bandeja y empezaba a llamar "Tagrauen, ya lim ail" (Tagrauen, para los niños). Los pequeños del frig se acercaban a toda prisa para recoger sus dulces.

Los eclipses, tanto de Sol como de Luna, generalmente producen transformaciones en los seres humanos, no de manera instantánea, sino en un lapso de unos seis meses como máximo.


Al eclipsarse el Sol o la Luna, su energía se interrumpe por unos momentos. En el caso de nuestro satélite, como éste rige el subconsciente, nuestra psique recibe alteraciones que inducen a transformaciones internas; esto ocurre en el plano individual como también global, pues la Luna rige al “inconsciente colectivo”.

El eclipse de Luna provoca cambios de hábitos, hace que afloren viejos temores, traumas o fobias, dándonos la oportunidad de limpiar nuestra mente y liberarnos de esas conductas caducas que tenemos arraigadas y que nos impiden avanzar.


El eclipse lunar es excelente para enfrentarnos con nuestro mundo interno, hacer una revisión profunda de aquellas conductas que perjudican nuestro avance en la vida, conocer y comprender nuestros miedos para vencerlos y producir un cambio de hábitos en el área de nuestra vida que así lo requiere.

eclipse de luna 023