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La Piedra de la Luna se la conoce también con los nombres de Piedra Lunar y "adularia". Es una de las variedades más valiosas del feldespato, uno de los minerales más abundantes de la Tierra.

Puede presentar una amplia gama de colores que van desde la variedad incolora hasta los colores gris, marrón, amarillo, verde o rosa y todas poseen un resplandor azulado o blancuzco denominado "adularescencia" .. Su claridad puede ir de transparente a translúcida.

La piedra de la luna fue muy popular entre los romanos, los cuales creían que estaba compuesta de rayos de luz de luna, y en India, donde está considerada como una piedra sagrada.

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En la India, de donde procede, se pensaba que una vez cada 21 años el Sol y la Luna tenían un vínculo muy especial entre sí y esto daba lugar a que el oleaje arrastrara estas piedras hacia la orilla.

Además se la considera una piedra sagrada que otorga buena suerte y era muy apreciada por los enamorados quienes afirmaban que despierta la pasión y la ternura. Por este motivo es muy común que el novio regale a la novia una piedra de estas características el día de la boda. Todavía hoy es un regalo muy valorado por los amantes.

Es un cristal balsámico por naturaleza. Lo que significa que es absolutamente ideal para calmar nuestros nervios, serenar nuestro espíritu y nuestra mente.

Es ideal para aquellas personas que son excesivamente activas y que no encuentran el modo de descansar. Por esto mismo es un cristal fabuloso para conseguir dormir bien.

Su energía es equilibradora de modo que ayuda para reestablecer la armonía de cualquier situación y emoción descontrolada.

En personas reprimidas, que son incapaces de expresar lo que llevan dentro abre un canal de comunicación para que salga a la luz todo lo que llevan dentro. Incluso despierta la sensibilidad en personas insensibles o llamadas comúnmente "frías". Puede ser una herramienta muy útil si se está bajo alguna terapia psicológica.

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En algunos lugares se la denomina "piedra de la madre tierra" porque protege contra la esterilidad y las dificultades del parto haciendo que las mujeres sean fértiles y los nacimientos felices. En el pasado se la conocía también como "piedra del viajero" y era utilizada como amuleto protector por todos aquellos que tenían que realizar un viaje inseguro y no exento de peligros.

De ella se dice también que otorga poder para leer el futuro si se coloca en la boca durante la luna llena y constituye una de las gemas predilectas para inducir trances. Hay quienes la utilizan para evitar la obesidad y parece ser un amuleto bastante utilizado contra el egoísmo. Posiblemente la afirmación más extravagante que se ha hecho de la Piedra de la Luna es aquella que dice que vuelve famoso e invisible a su portador.

La piedra de la luna es un símbolo del Tercer Ojo y se considera que equilibra el ying/yang, protege de la epilepsia y de la insolación, cura los dolores de cabeza y las hemorragias nasales, y garantiza buenas cosechas. Puede ayudar a los hombres a abrir su lado emotivo femenino y a calmar la fiebre si se aplica en las dos sienes.

Es una de las piedras del segundo chakra, del sexto chakra y del séptimo chakra de modo que es fabulosa para activar la energía de estos importantes centros de poder.

Se recomienda para los desarreglos menstruales y de problemas endocrinos.

También es útil para combatir el asma, los dolores de cabeza de toda índole y los procesos febriles.

Cura las impurezas de la piel.

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Tal vez es la única piedra capaz de captar los estados de ánimo de las personas y las energías que impregnan un ambiente determinado y manifestarlo cambiando ligeramente de matices. Si la energía que desprende la persona con la que está en contacto es positiva, la Piedra de la Luna siempre muestra unas tonalidades azules o violetas mucho más intensas, con más luminosidad y viveza. Si la energía que desprende la persona es negativa, la Piedra de la Luna pierde su brillo intenso y su luminosidad y se oscurece hasta adoptar unas tonalidades más grises o pardas.

De esta manera detecta nuestra energía, nuestra luz interior, nuestra luminosidad como personas. Cuanto mayor es el resplandor azulado o violeta de la adularia, mayor es la energía positiva que desprende la persona con la que está en contacto. Lo mismo sucede con los ambientes. La adularia es capaz de cambiar sus tonalidades y luminosidad dependiendo del ambiente en el que se encuentre. A mayor energía positiva del entorno mayor luminosidad y colorido.

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