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El termino trébol deriva de la palabra irlandesa "el shearmrog" y se traduce como  cuerpo pequeño.

El trébol de cuatro hojas ha sido, desde tiempos inmemoriales, considerado un símbolo mágico protector ante la mala suerte, ante la locura, ante la ruina económica y ante los males que pueden destruir la unión entre dos personas.

Sus hojas tienen una curiosa propiedad metereológica, se yerguen para anunciar las tormentas. Esto unido a sus virtudes estimulantes, antiinflamatorias y coagulantes, puede ser el motivo para que nacieran las primeras consideraciones mágicas del trébol.

 

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Según los científicos, por otro lado, el trébol de cuatro hojas no es sino una mutación, algo que falló en la genética y que produjo una anomalía. La probabilidad de encontrar uno es de una entre diez mil.

Hoy en día están considerados una especie vegetal en vías de extinción.

En el Antiguo Egipto se utilizó con fines mágicos esta planta de cuatro lóbulos. Habían consagrado este raro ejemplar a Isis, su divinidad bienhechora.

Los novios se lo ofrecían a su amada, para que su amor perdurara a través del tiempo, mientras que las madres lo colgaban al cuello de sus hijos como escudo mágico contra las adversidades de la vida. Incluso, llegaba a colocarse en los sarcófagos, para ayudar al alma en su incierto tránsito por el más allá.

Se han encontrado figuras humanas talladas con emblemas de trébol, en piezas pertenecientes a una civilización que se desarrolló hace 5.000 años en India.

Durante el siglo XVII se extendió la costumbre de diseminar tréboles de cuatro hojas delante de las novias para protegerlas, pues espantaba los hechos malévolos, permitiendo que tanto los novios como los invitados disfrutasen tranquilos en ese día tan especial.

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En la antigua Roma, la estación de las cosechas, el verano, se representaba mediante la imagen de un trébol.

Los griegos llegaron a creer que servía para descubrir tesoros ocultos.

Los cristianos, por su parte, veían en él el símbolo de la cruz y el número de sus hojas. Era tal el culto que recibió este número en la antigüedad, que en la mayor parte de las culturas, le reservaban para designar a Dios, por lo que las letras de su nombre eran cuatro, al igual que los Evangelistas, los puntos cardinales, las estaciones del año, los elementos de la naturaleza o las fases de la Luna.

Los ocultistas afirmaban que el trébol de cuatro hojas, les permitía ver a las fuerzas hostiles y de esta manera escaparse.

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El trébol es el emblema nacional de Irlanda y es llevado orgullosamente por personas irlandesas en todo el mundo el Día de San Patricio (17 de marzo).

Según cuenta una antigua leyenda, todo empezó cuando Eva fue arrojada del paraíso y en su marcha cogió uno de estos tréboles peculiares para que la protegiera frente a seres maléficos invisibles que, de esta manera, serían mostrados ante sus ojos y de la locura ante tanta visión terrorífica. Así, este tipo de trébol adquirió poderes mágicos y se ha convertido, a lo largo de los siglos, en protagonista de diferentes rituales que buscan la buena fortuna tanto en el amor como en la prosperidad.

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Llevar uno en la cartera beneficia tu economía y ponerlo en tus zapatos te ayuda a caminar con buen pie. En cambio también existe una creencia arraigada que afirma que si una mujer soltera en edad de casarse encuentra uno, (por casualidad, por supuesto), se casará con el primer varón que encuentre en su camino a partir de ese instante.

Se dice que un trébol de cuatro hojas significa fe, esperanza, amor y suerte.

Otros sostienen que la primera hoja de la izquierda  del tallo nos trae fama, la segunda hoja riqueza, la tercera amor y la cuarta salud.

El trébol es de la familia de los berros y, aunque no estamos acostumbradas a comerlo, deberíamos hacerlo. Son buenísimos para la digestión, evitan el estreñimiento, ayudan a recuperar el apetito, son un excelente limpiador de toxinas y combaten los resfriados.

Pueden comerse en ensaladas como cualquier otro vegetal verde y te sabrán deliciosos con limón, aceite de oliva y una pizca de sal. Puedes también secarlos y hacerlos en té, que con un poco de miel y leche son deliciosos.

De hecho, si tienes gripe, lo mejor es que lo tomes tres veces al día.

 

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