Los Jardines Zen o Karesansui, se crearon en Japón hace trece siglos, como espacios creados para meditar en la naturaleza.

Reciben el nombre de Zen, porque son utilizados como lugar de meditación por los monjes Zen japoneses.

Eran simples estructuras con líneas dibujadas en la arena y con grandes piedras para la meditación y relajación.

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Los diferentes elementos que forman parte de estos jardines representan el universo. A diferencia de otros jardines, donde se puede pasear o jugar, los Jardines Zen están hechos para admirar ya que impulsan a la meditación. Están concebidos para inspirar vitalidad y serenidad.

El jardín se compone de un amplio campo de arena, gravas o rocas de calibre pequeño, y de elementos vegetales estratégicamente colocados.

Es una extensión poco profunda que también puede contener ocasionalmente hierba, musgo y otros elementos naturales.

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La belleza de un Jardín Zen, se revela cuando observamos en silencio, meditando en nuestro interior, la relación que cada objeto tiene, las figuras que se van formando, los elementos que se integran.

El Jardín Zen permite dar descanso a nuestra mente, concentrarla en un solo punto. Tranquilizar la ansiedad, la angustia y los miedos.

El secreto profundo de un Jardín Zen reside precisamente en la contemplación.

El Jardín Zen nos da la oportunidad de crear, meditar, reflexionar y jugar moviendo la energía para producir los cambios constantes, a través de las formas.

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El Zen nos enseña que debemos de comprometernos y reconocer los pasos que nos llevan a progresar hacia un entendimiento que nos acerca a la supuesta distante iluminación.

Podemos cambiar su forma infinidad de veces, retirando las rocas, alisando las piedras, colocando nuevamente los elementos, y trazando los surcos que representaran nuevas oportunidades para continuar en nuestro sendero.

Podemos fabricarlo nosotros mismos y consiste en dibujar y diseñar sobre la arena, creando o simplemente jugando.

 

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Los Elementos que podemos utilizar:

ARENA DE CUARZO: Permiten recibir, almacenar y transmitir energía. Son generadores permanentes de energía positiva.

ARENA DE MAR: Absorbe, recicla y trasmuta la energía a través de su magnetismo. Neutraliza las frecuencias nocivas en un ambiente interior de tranquilidad y serenidad. Significa la plataforma en la cual existimos.

PIEDRAS: Representan las experiencias, los obstáculos y los tropiezos a lo largo de la vida.

VELAS: Iluminan el camino a seguir. Al observar la llama encendida se observaran los surcos sobre la arena que son nuestros propios caminos. Se canalizará mejor la energía de acuerdo al color de la vela.

Si quieres aumentar el efecto relajante, enciende tu incienso favorito.

¡Disfruta del relax!